Me impresionó hace ya años la lectura de un artículo del genial escritor Quim Monzó; con su aguda ironía mostraba cómo se difunden como ciertas las más estúpidas ideas. En concreto el caso de los "conos extraterrestres", ojo, sin tilde en la ene, no nos confundamos más... Cuando se lo expliqué a los Mojinos, primero me quitaron los psicóticos, pero luego hizo meya en sus conciencias como lo hará en las vuestras.
En resumiendo: Los conos de tráfico de las carreteras son alienígenas.
Datos: Están entrenados para controlar las comunicaciones terrestres,
cuando llegue el momento, se apoderarán del mundo.
Transmiten información a sus bases espaciales por el vértice,
y si se ponen uno dentro de otro se amplifica su señal.
Te obligan a ir por donde ellos dicen, nos domestican poco a poco.
¿Os habéis fijado que si vas por la calle y te encuentras uno,
le das una patada y al día siguiente vuelve a estar erguido?
Y lo peor es el daño mental que hacen a los adolescentes que los roban
y se los llevan a su casa, a su habitación, próximos a sus tiernas mentes.
Cuanto más indago, más me acojono, incluso están presentes
Yo de infante siempre había tenido una gran admiración a ThomasAlvaEdison. En parte a mi cultura empírico científica y a la falsa imagen que él mismo se creó. Hollywood y todo su esplendor existe por la necesidad de escapar a los gansters contratados por Edison para cobrar su "canon" para hacer cine; sencillamente se fueron lo más lejos de NewYork que pudieron, y además había mucho sol, y extras... También fue muy puñetero con su tontería de la corriente continua frente a la corriente alterna, descubierta por el gran NikolaTesla, que trabajó para Edison, hasta que se cansó de su maltrato. A parte de unas aclaraciones sobre falsos inventos atribuidos falsamente a este gran negociante, científico también, pero mafioso ante todo. Visto y oído en Maikelnai´s blog
Leo Bassi desgrana aquí las argucias de un "escritor irlandes" pagado por el mal llamado "periódico" El Mundo. El susodicho Gordon Thomas, parece ser el creador de una de las más despreciables obras de ficción de la actualidad política, la teoría conspiranoica del 11-M.
¿Cuándo un tribunal juzgará a estos traidores a la libertad, la democracia y la paz? Leo Bassi estudia los ficticios personajes con el buscador Googel, hoy por hoy la máquina de la verdad, en contraposición a la máquina de la mentira que es el "inMundo".
Leo es uno de los mejores payasos que existen, y un verdadero intelectual comprometido con la libertad de pensamiento. No apto para zombies mentales.